La cicatriz que no borra el tiempo
- La cicatriz que no borra el tiempo
Fueron 73 los pasajeros de aquel vuelo. La historia recuerda que la nave, pocos minutos después del despegue cayó cerca de las costas de Barbados. No hubo sobrevivientes.
En el avión viajaban 57 cubanos cuyas vidas pasaron al recuerdo cuando las dos bombas, ocultas dentro del avión, sentenciaron su destino.
¿El objetivo? Aniquilar inocentes, en su mayoría cubanos.
Entre los fallecidos se encontraban los 24 miembros del equipo nacional juvenil de esgrima, quienes regresaban a Cuba luego de haber ganado todas las medallas de oro en el Campeonato Centroamericano y del Caribe; varios de ellos no llegaban ni siquiera a los 20 años de edad.
Por eso, el 6 de octubre nunca ha sido una fecha del pasado para Cuba, y los jóvenes cubanos, en vigilia por el aniversario 50, hicieron suya la cicatriz imborrable dejada por el terrorismo de Estado.
«No olvidamos que la justicia sigue pendiente. No permitiremos que la historia se borre, que el dolor se convierta en silencio. No permitiremos que la impunidad se disfrace de olvido», dijo Elisbel Durán Borroto, miembro del Buró Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas.
«Recordamos a los caídos de Barbados para reafirmar que el terrorismo nunca será el camino, y que la solidaridad entre los pueblos es la única senda hacia la paz», agregó.
La vigilia contó con la presencia de Marydé Fernández López, jefa de la Oficina para la Atención a la ujc y a las organizaciones de masas, del Comité Central del Partido; Meyvis Estévez Echevarría, primera secretaria de la UJC, y otras autoridades del Partido y del Gobierno de la capital.
Hoy continúa el homenaje a quienes Fidel, en aquellas fechas de dolor inolvidables, llamó símbolos de la lucha contra el terrorismo.

