«Nadie nos dicta qué hacer»
- «Nadie nos dicta qué hacer»
«Enfermos de rabia por la decisión soberana de este pueblo de elegir su modelo político», después de su «entrar y destrozar» Cuba –una de las más recientes amenazas–, el inquilino del Despacho Oval y su séquito de la muerte, profirieron ayer una especie de ultimátum de domingo contra la Mayor de las Antillas.
La Isla, como «nación libre, independiente y soberana», que «no agrede, es agredida por EE. UU. hace 66 años, y no amenaza, se prepara, dispuesta a defender la Patria hasta la última gota de sangre», ha dicho: «Nadie nos dicta qué hacer».
Así lo aseguró en x el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, tras las declaraciones del presidente de EE. UU., Donald Trump, con las que pretendió intimidar al pueblo, alegando que «no habrá más petróleo ni dinero para Cuba. ¡Cero! Les recomiendo encarecidamente que lleguen a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde».
En rechazo al discurso anticubano, el mandatario de la Isla remarcó: «No tienen moral para señalar a Cuba en nada, absolutamente en nada, quienes convierten todo en negocio, incluso las vidas humanas (…) Quienes culpan a la Revolución de las severas carencias económicas que padecemos, deberían callar por vergüenza. Porque saben y lo reconocen, que son fruto de las draconianas medidas de asfixia extrema que EE. UU. nos aplica hace seis décadas y amenaza con superar ahora».
El pueblo de la nación antillana, «digno, valiente y heroico» –aseveró el miembro del Buró Político y presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado, Esteban Lazo Hernández– «no cederá ante amenazas ni chantajes. A la Patria la defendemos hasta la victoria siempre».
Frente a esta nueva agresión, que desprecia la soberanía y la autodeterminación, el miembro del Buró Político del Partido y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, reiteró en la misma red social, «la convicción profunda de ser un eterno Baraguá», y conminó a responder como Maceo: «Quien intente apoderarse de Cuba, solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha».
Al Gobierno de Washington, que se presenta como pacifista y, al mismo tiempo, apoya el genocidio en Gaza y el Líbano, proporciona armas para la continuidad de conflictos bélicos, es responsable de asesinatos extrajudiciales en el Caribe y el Pacífico, ha secuestrado al Presidente de un país soberano y esparce su veneno imperial por todos los continentes, el miembro del Buró Político y secretario de Organización del Comité Central, Roberto Morales Ojeda, le recordó que «Cuba se yergue con firmeza. La Revolución no conoce la derrota».
«Aquellos que hoy lanzan furibundos ataques contra la nación carecen de toda autoridad moral para señalar». Sobre «las graves carencias económicas que sufrimos», enfatizó que forman parte de «una guerra económica que busca doblegar lo que no pudieron vencer».
Trump olvidó, pareciera así, que de África, América Latina y otras latitudes en las que la Mayor de las Antillas ha sido internacionalista en las luchas de liberación, solo se ha traído de vuelta mártires y héroes.
En ese sentido, el miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, afirmó que «Cuba no recibe ni ha recibido nunca compensación monetaria o material por los servicios de seguridad que haya prestado a algún país. A diferencia de EE. UU., no tenemos un Gobierno que se presta al mercenarismo, el chantaje o la coerción militar contra otros Estados».
Insistió en el absoluto derecho de Cuba a importar combustible desde los mercados dispuestos a exportarlo y que ejercen su propio derecho a desarrollar sus relaciones comerciales sin la interferencia o la subordinación a las medidas coercitivas unilaterales de EE. UU.».
Y afirmó: «el derecho y la justicia están de parte de Cuba. EE. UU. se comporta como un hegemón criminal y descontrolado que amenaza la paz y la seguridad» del mundo entero.
Por su parte, el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, ratificó, a través de un comunicado, su postura histórica en el marco de las relaciones con la Isla, conforme a la Carta de las Naciones Unidas y al Derecho Internacional.
Sobre el vínculo binacional hizo hincapié en que se ha cimentado «en la hermandad, la solidaridad, la cooperación y la complementariedad». Y reafirmó que las relaciones internacionales deben regirse por los principios del Derecho Internacional, la no intervención, la igualdad soberana de los Estados y la libre determinación de los pueblos.
Reiteraron que el diálogo político y diplomático es el único camino para dirimir de manera pacífica controversias de cualquier naturaleza.

