Cuba sigue decidida a impulsar el deporte
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Sobre deportes hay una vasta cultura del debate. Su expresión pública y de espectáculo anima infinitos criterios, como si cada quien fuera un experto.
No hay nada de extraño en ese ejercicio de opinión que muestra la sabiduría popular. Es fruto de una gigantesca obra social que le dio a un pueblo el derecho de participación y, mediante ella, lo hizo protagonista de los más exigentes podios.
Así pudiera expresarse este 23 de febrero, cuando llega a sus 65 años el cumplimiento del encargo social del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder); porque ese pueblo ha adquirido una profunda cultura deportiva, en el orden de la alta competición y en el soporte que significa para la salud y la formación integral, al margen de que se sea o no un atleta.
Su poder de convocatoria y los resultados del sistema deportivo cubano, aun en los momentos más difíciles de la historia del país, es resultado de haber llegado a cada rincón de la geografía nacional.
Cuando el mundo esperaba el colapso de la pequeña isla caribeña, tras la caída del Muro de Berlín, en 1989, y luego de la desaparición de la urss y del campo socialista europeo, la Mayor de las Antillas hospedó los Juegos Panamericanos de 1991 y lideró su medallero, por primera vez por encima de Estados Unidos.
En 1992 la hazaña fue todavía mayor, pues se instaló en el quinto lugar de la tabla de medallas de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Cuba vivía en el periodo especial.
Hoy, como entonces, persiste el bloqueo económico, comercial y financiero, recrudecido con bandos de medidas y con un cerco energético para paralizar el país.
Sin embargo, el deporte vuelve a empinarse. Ha tenido que aplazar su calendario competitivo nacional, renunciar a ser sede de eventos internacionales, pero no se ha detenido, se ha multiplicado.
¿Cómo? Leyendo el pensamiento del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, justo en su centenario. «Cuando cada muchacho encuentre en la ciudad, en el pueblo, en el barrio, un lugar apropiado para desarrollar sus condiciones físicas y dedicarse por entero a la práctica del deporte de su preferencia, habremos visto satisfecho el deseo de todos los que hemos hecho esta Revolución».
Desde el pasado 16 de febrero, Cuba desarrolló, con más de 15 disciplinas deportivo-recreativas, las Olimpiadas del Deporte para Todos ¿Dónde? En el barrio, en la cuadra, en la cuna de los campeones. ¿Con quiénes? Con los profesores de los combinados deportivos y los de Educación Física.
Esa fue una fiesta de pueblo, de los niños, de los jóvenes, pero también de los adultos mayores. Lo son las Tomas Deportivas en los municipios, sobre el concepto de que el deporte es derecho del pueblo.
Lo fue la postemporada de la Serie Nacional 64, tan accidentada como criticada, y que debe sacar lecciones para no defraudar el sentimiento del pueblo.
Con el mismo espíritu, Cuba se prepara para compromisos internacionales de envergadura. Estamos en el umbral del Clásico Mundial de Beisbol, con los peloteros que juegan en casa y con aquellos que, en el extranjero, decidieron vestir sus colores patrios, por encima de cualquier circunstancia.
El deporte cubano se prepara, con lo que tiene y en condiciones muy adversas, para los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Santo Domingo, el próximo verano. Pero por engorroso que sea el camino, por lo ajustada que tendrá que ser su delegación, no ceja en el empeño de ubicarse entre los tres primeros del medallero.
También ha venido preparando sus reservas, y en este propio año se volverá a evaluar en un encumbrado reto, el de los Juegos Olímpicos de la Juventud, en Dakar, entre octubre y noviembre.
Quiso la historia, porque sin ella nada es comparable ni explicable, que en este aniversario 65 del Inder la ley que lo fundó, la 936 de 1961, se empastara con la puesta en vigor de la 179 «Del Sistema Deportivo Cubano», aprobada el pasado año por la Asamblea Nacional del Poder Popular. Ambas son una expresión genuina de la voluntad política de nuestro proyecto socialista.
Las dos reconocen y consagran jurídicamente al deporte, la educación física y la recreación como derechos de todas las personas. La primera fijó al organismo de la Administración Central del Estado encargado de la política deportiva del país, y la segunda contribuye a elevar institucional y jurídicamente el Sistema Deportivo logrado en todos estos años de Revolución, ratificando al Inder como el responsable en la dirección, organización y funcionamiento de ese sistema.
Será 2026 casa de importantes hitos históricos. El Instituto de Medicina Deportiva cumplió sus 60 años el 13 de febrero último; en junio, la dignidad cumple seis décadas; la epopeya del Cerro Pelado, el barco que llevó a los atletas cubanos a San Juan, en 1966, sobrevolado de manera amenazante por aviones de Estados Unidos, inspirará a la comitiva que competirá en los Centroamericanos de Santo Domingo.
Noviembre nos hará regresar, otra vez, 65 años atrás, al día 19 de ese mes, cuando Fidel delineó la política del deporte en la Plenaria de los Consejos Voluntarios Deportivos. En ella aseguró no solo una intención, sino un llamado a mantener vivo un fin: «Venimos decididos a impulsar el Deporte tan lejos como sea posible». Hoy, en su centenario y en el aniversario del Inder, Cuba sigue decidida a impulsarlo.

