Audiencia parlamentaria denunció el impacto del bloqueo contra Cuba
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La defensa de la soberanía nacional y la denuncia de las consecuencias humanas del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de EE.UU. a Cuba centraron la Audiencia Pública Parlamentaria «Cuba no es una amenaza, el bloqueo sí», realizada este jueves en el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología (INOR).
A pocos días de que la Asamblea General de las Naciones Unidas considere el proyecto de resolución que reclama el fin de esa política, las intervenciones expusieron sus repercusiones en la salud, la producción de medicamentos, la vida cotidiana de las familias y el desarrollo cultural del país.
Encabezaron el encuentro los miembros del Buró Político Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y del Consejo de Estado, y Teresa Amarelle Boué, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas, junto a otros dirigentes del Parlamento y el Gobierno.
La diputada Litza Elena González Desdín, miembro del Consejo de Estado y presidenta de la Federación Estudiantil Universitaria, afirmó que la audiencia se realizaba en representación del pueblo cubano, especialmente de su juventud, y denunció que esta política es contraria al Derecho Internacional y a los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Desde ese espacio, subrayó el clamor de los jóvenes por un mundo de paz, sin amenazas ni bloqueos, donde la solidaridad y el respeto entre los pueblos sean la norma. También expresó el rechazo a la escalada agresiva del Gobierno estadounidense contra Cuba y sus líderes, y respaldó las denuncias realizadas por el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República Miguel Díaz-Canel Bermúdez y el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, sobre el impacto humanitario del bloqueo y las presiones ejercidas contra Estados miembros de Naciones Unidas para modificar su posición ante la resolución.
DETRÁS DE CADA CIFRA HAY UNA VIDA
Desde su experiencia como médica y futura madre, Josefina Prosper Bruff, del Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, puso rostro a las consecuencias de este castigo colectivo sobre el sistema de salud.
«Detrás de cada cifra que deja el bloqueo, hay un rostro», expresó al referirse a los cerca de 367 millones de dólares en daños ocasionados a la salud pública cubana entre marzo de 2025 y febrero de 2026.
De los 395 medicamentos que integran el cuadro básico nacional, 300 se encuentran en falta debido a las dificultades para acceder a insumos y materias primas. A esa situación se suman las limitaciones energéticas que afectan los servicios hospitalarios, la postergación de intervenciones quirúrgicas y los obstáculos para garantizar la vacunación y el traslado de pacientes que requieren hemodiálisis.
En neonatología, donde se atiende a los recién nacidos más vulnerables, –dijo– más del 95 % del equipamiento depende de una electricidad que no siempre puede garantizarse de manera estable. En los quirófanos, las interrupciones del suministro eléctrico obligan al personal médico a buscar alternativas para sostener procedimientos que no pueden detenerse.
La doctora llamó la atención, además, sobre la situación de los pacientes oncológicos. Cada año se diagnostican entre 300 y 400 niños y adolescentes cubanos con cáncer, cuyas vidas dependen de medicamentos y equipos que necesitan energía para funcionar.
La supervivencia de niños y jóvenes con cáncer, añadió, cayó del 85 al 65 %. «Levantar el bloqueo en este minuto no es una petición política, es una exigencia ética», sostuvo.
LAS CONSECUENCIAS QUE NO APARECEN EN LAS ESTADÍSTICAS
El diputado Carlos Antonio Leyva Isaac, ingeniero químico vinculado a la industria farmacéutica, explicó cómo las restricciones comerciales y financieras afectan la producción nacional de medicamentos.
Comparó la planificación industrial con un rompecabezas al que le faltan piezas: puede contarse con el personal, los equipos y las fórmulas, pero la ausencia de materias primas, materiales de envase, reactivos o principios activos impide completar un lote de producción.
Ese resultado, precisó, trasciende el ámbito industrial: se convierte en un medicamento que no llega a la población o en un servicio que no puede prestarse oportunamente.
En el caso de la empresa Laboratorio Farmacéutico Valles, donde se produce más del 70 % de las soluciones parenterales del país y la totalidad de las sales de rehidratación oral, las dificultades productivas repercuten en pacientes renales, niños que necesitan atención y personas que dependen de tratamientos específicos.
El diputado recordó, además, que el bloqueo no solo limita la compra directa de productos, sino que persigue a proveedores de terceros países, dificulta el financiamiento bancario y obstaculiza el transporte de mercancías.
«El miedo financiero viaja más rápido que la solidaridad», afirmó al describir las barreras que enfrentan quienes intentan adquirir los insumos necesarios para mantener las producciones.
Cuba, aseguró, no acudirá a Naciones Unidas a pedir caridad, sino a exigir coherencia a la comunidad internacional para que reconozca esta realidad y reclame el fin del bloqueo.
«NO HAY UN SOLO CUBANO QUE NO PUEDA DECIR QUE LE AFECTA»
La diputada Leidys María Labrador Herrera, subdirectora del periódico Granma, llamó a comprender que las consecuencias de esa política atraviesan todos los espacios de la sociedad y alcanzan la vida cotidiana, los sueños y los proyectos personales de cada familia.
«Miles de cubanos y cubanas reciben hoy injustamente un castigo colectivo por un solo hecho: defender nuestra soberanía, construir una sociedad justa y decidir lo que queremos soberanamente para nuestro destino. ¿Es eso un delito? No lo es. Eso se llama libre determinación de un pueblo», expresó.
Y añadió: «No existe hoy en este país un solo cubano, una sola cubana, que no pueda decir que, al interior de su hogar, de su vida cotidiana, de su realización personal, de sus sueños, de sus planes, no les afecta el bloqueo».
En su intervención, se refirió a los médicos que acuden a los hospitales aun cuando enfrentan las mismas carencias en sus hogares; a las madres preocupadas por sus hijos y a los trabajadores que deben superar dificultades de transporte y combustible para cumplir con sus responsabilidades.
«Hablábamos de esos médicos que llegan a los hospitales, que saben que no tendrán todos los medicamentos, que tienen más corazón que recursos para salvar», dijo.
Ante esa realidad, cuestionó la insensibilidad de quienes promueven el bloqueo y llamó la atención sobre el costo que soportan las familias cubanas.
«Yo creo que lo que está haciendo hoy el pueblo cubano, lo que ha hecho el pueblo cubano durante estos años de Revolución, ha sido una heroicidad constante, sobre todo por esa perseverancia, por esa resistencia, por esa fuerza, por esa capacidad de decir: “No me vas a rendir, no me vas a hundir y no te lo voy a permitir”. Pero eso no quita que el costo sea extremadamente alto», afirmó.
Labrador Herrera también denunció las presiones dirigidas a otros países para que cambien su voto en Naciones Unidas, se abstengan o no participen en la votación contra el bloqueo.
«¿Por qué entonces tantas presiones a otras naciones para que no voten a favor de Cuba? ¿Por qué hacerlo si el bloqueo no existe?», preguntó.
Al mismo tiempo, reconoció la solidaridad de personas de distintas partes del mundo que, pese a las presiones y dificultades, continúan acompañando a Cuba.
«Cuba es un corazón enorme que siempre ha estado abierto al mundo», expresó, convencida de que el respaldo internacional seguirá acompañando la defensa de la soberanía nacional.
Concluyó con una advertencia sobre el alcance universal de esta causa: «Cuba está defendiendo su soberanía, pero defendiendo su soberanía está defendiendo también la soberanía de todas las naciones del planeta, porque hoy es Cuba, mañana no sabemos quién podrá ser».
LA CULTURA TAMBIÉN RESISTE
Yasel Toledo Garnache, presidente de la Asociación Hermanos Saíz, abordó las consecuencias del bloqueo para los jóvenes escritores, artistas, investigadores y promotores culturales.
Explicó que las dificultades económicas y energéticas afectan tanto la vida cotidiana de los creadores como sus posibilidades de desarrollar proyectos, realizar presentaciones en comunidades, escuelas y centros laborales, y acceder a materiales e instrumentos necesarios para su trabajo.
Sin embargo, destacó la capacidad del pueblo cubano de preservar la alegría, la creación y el vínculo con la cultura aun en las circunstancias más difíciles.
Expresó su solidaridad con los artistas e intelectuales estadounidenses que defienden unas relaciones respetuosas entre ambos pueblos y reconocen el derecho de Cuba a la independencia.
Al cierre de la audiencia, Litza Elena González Desdín convocó a los jóvenes del mundo, a las diputadas y los diputados y a los pueblos de todas las latitudes a acompañar la denuncia y exigir el fin del bloqueo, del cerco energético y de las demás medidas coercitivas unilaterales.
Los días 27 y 28 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas volverá a considerar el proyecto de resolución sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos contra Cuba. «Nuevamente, quedará demostrado que Cuba no está sola en esta justa causa por el fin del bloqueo», afirmó.

