Cuba defenderá su soberanía como una manera de defender la de todos los Estados del planeta
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El proyecto de resolución «Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba», será llevado a consideración ante la ONU la semana próxima, por trigésimo cuarta ocasión. Esta vez, con dos particularidades novedosas.
Así lo informó este miércoles, el miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, en conferencia ante la prensa nacional y extranjera.
«Lo nuevo, lo singular, lo insólito» –explicó– es que la Asamblea General responderá por primera vez a una situación de endurecimiento extremo del bloqueo a Cuba.
El segundo aspecto novedoso es un despliegue brutal del Gobierno de Estados Unidos, del Departamento de Estado, en particular del Secretario de Estado, de presión extrema contra numerosos Estados miembros de las Naciones Unidas, dirigido a obligarlos a cambiar la posición que han adoptado por décadas de manera soberana, expuso.
Sobre las presiones, dijo, las ejerce incluso de manera personal el Secretario de su Estado. En algunos casos de manera oculta, y en otras, de forma pública. «Llevan meses en esas cuestiones», afirmó.
VIOLENCIA POLÍTICA, COERCIÓN Y CHANTAJE
En ese sentido presentó una instrucción del Departamento de Estado en la que les pide a los Gobiernos no votar a favor de la «propaganda de Cuba, como si el bloqueo y los daños humanitarios no fueran parte de una realidad que nadie puede refutar».
Rodríguez Parrilla denunció que el documento «pretende culpar al Gobierno cubano de esos daños humanitarios que el bloqueo provoca. Y que no son de ninguna manera como el Gobierno estadounidense suele llamar “daños colaterales”, sino que estos son planeados, previstos, diseñados deliberadamente para desestabilizar el país mediante la generación de sufrimiento a las familias».
Además, insiste el texto dado a conocer, en que el bloqueo es legal y permite el comercio de la Isla con terceros países.
Un segundo documento hecho público contiene amenazas directas de sanciones. Insta al dignatario al que está dirigido a considerar detenidamente el asunto y lo amenaza con la aplicación de sanciones a su Gobierno o incluso a su persona.
Un tercer documento «calumnioso» al que se refirió, pretende utilizar como pretexto una supuesta implicación de Cuba en el conflicto en Ucrania. Lo cual la Mayor de las Antillas ha negado reiteradamente.
Los métodos de presión usados por Washington en su afán de cambiar el voto a favor del fin del bloqueo, incluyen la amenaza de aplicación de aranceles, la suspensión de programas de cooperación, la negación de visas a los funcionarios de gobierno y a sus familiares, el respaldo a fuerzas de oposición a los Gobiernos respectivos, la amenaza de alentar el derrocamiento por interferencia en los procesos electorales.
El Canciller mencionó también la amenaza de desestabilizar políticamente esos países; de actuar contra los intereses legítimos de esos Gobiernos en el ámbito de la economía, las finanzas, la inversión; la aplicación de sanciones secundarias; la expulsión violenta por presión directa y brutal de Cuba de compañías extranjeras.
Se trata, advirtió, de «un conjunto de métodos de verdadera violencia política, coerción y chantaje».
Al respecto, condenó que el Gobierno de Estados Unidos esté utilizando a un país latinoamericano como testaferro e intermediario, para tratar de articular a un grupo de naciones obligándolas a cambiar sus posiciones respecto a la Resolución.
Asimismo, dio a conocer un proyecto de discurso que se ha distribuido en algunos países, en el que los insta a reconocer –porque es inocultable, precisó– la existencia de medidas coercitivas unilaterales, sin referirse al cerco energético ni al bloqueo a los contenedores que están detenidos por amenaza a las navieras.
El Departamento de Estado llega al ridículo de pedir a ciertos países, que reconoce que tienen un voto sólido y tradicional a favor de esta Resolución, que se abstengan, abandonen la sala y no participen en la votación, remarcó. Sobre estas acciones señaló que, probablemente, continúen teniendo lugar hasta que se desarrolle la votación.
PRETEXTOS Y ACCIONES
El jefe de la diplomacia cubana se refirió, de igual forma, al «evento ridículo y vergonzoso realizado el día 19 de octubre, en una sala pequeña y remota dentro de Naciones Unidas, en Nueva York, pero que es parte del territorio internacional», denunció.
Se trata, remarcó, «de un evento pequeño, amenazador, fallido», al que el representante de EE. UU. llevó a varias figuras que no tienen acceso a ese espacio, destinado a diplomáticos acreditados. Entre ellos mencionó a Orlando Gutiérrez Boronat, quien figura en la Lista Nacional de las personas y entidades vinculadas al terrorismo.
Boronat, amplió, es responsable del asalto a la oficina de Prensa Latina en Ciudad de México. Ha mantenido vínculos de trabajo, complicidad y personales con terroristas como Ramón Saúl Sánchez Rizo, Santiago Álvarez Fernández-Magriñá y Luis Posada Carriles.
El Ministro de Exteriores mencionó a los «convictos y sancionados» en Cuba, José Daniel Ferrer y Luis Manuel Otero Alcántara, como otros invitados a la reunión que forma parte de la ofensiva para alterar el próximo debate en la ONU, obligar a los Estados a cambiar su postura en sus discursos en esta sesión y a votar de una manera distinta a como antes han decidido soberana y libremente.
Tales acciones de la Casa Blanca buscan desviar la atención de lo esencial: que una superpotencia militar, nuclear, económica, tecnológica comete un acto atroz y continuado de abuso contra una pequeña nación pacífica, amante de la paz. Trata de destruir a la nación, comete un acto de genocidio tipificado en la Convención de Ginebra, viola brutalmente el derecho internacional, el derecho internacional humanitario, y constituye una violación masiva, flagrante, sistemática de los derechos humanos de todas las naciones y de los cubanos.
El Gobierno de EE. UU. –afirmó– mantiene una campaña que trata de justificar sus actos. «Ningún pretexto de ninguna naturaleza podría servir para justificar actos de genocidio ni actos de castigo colectivo. Ninguna diferencia política entre Gobiernos, ningún pretexto relacionado con el objetivo de Estados Unidos de lograr el cambio de régimen en Cuba, permite justificar actos de genocidio y de castigo colectivo».
Declaró que no se trata de un hecho bilateral, y que lo que ocurre hoy contra Cuba podrá ocurrir mañana contra cualquier Estado. Precisamente exhortó a la comunidad internacional, la Asamblea General de Naciones Unidas, a articularse para restablecer el imperio del derecho internacional, para impedir el uso de la fuerza, la amenaza del uso de la fuerza, la llamada imposición de la paz mediante la fuerza.
Luego apuntó que lo que se va a discutir en la ONU no es en modo alguno una controversia. Tiene que ver con los derechos soberanos de todos los Estados del planeta.
La Asamblea General debatirá si una potencia tiene derecho, mediante medidas coercitivas de distinta naturaleza, a impedir el comercio con terceros países, a condicionar la libertad de navegación, a transgredir las normas universalmente aceptadas para el comercio internacional.
Rodríguez Parrilla agradeció a los Gobiernos; Parlamentos; movimientos populares, sociales; organizaciones femeninas, juveniles, obreras y sindicatos, no gubernamentales; expresiones de la sociedad civil; intelectuales; artistas; académicos; científicos, que han expresado su solidaridad con Cuba y que constantemente condenan el bloqueo.
Reconoció a los Estados que han votado por más de 30 años a favor de la Resolución. Reiteró el agradecimiento a los Gobiernos que recientemente en la ONU se opusieron al cerco energético y de toda índole a la Isla.
Sobre las recientes acusaciones en contra del General de Ejército Raúl Castro Ruz, manifestó que es un «acto infame y estéril», que no tiene ningún valor legal ni ético ni práctico, y que forma parte de la concentración de acciones para continuar la asfixia contra la nación caribeña.
«Yo tengo la convicción de que la política del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba tendrá que cambiar», enfatizó. En primer lugar, por la disposición de los cubanos a defender la patria ante cualquier amenaza. También, dijo, por la voluntad de los ciudadanos estadounidenses. En tercer lugar, porque lo que está ocurriendo hoy es peligroso, es una amenaza y es insostenible, afirmó.
A una pregunta de Granma, Rodríguez Parrilla manifestó que Cuba suscita una enorme admiración. Además, cuenta con numerosos amigos a escala internacional, relaciones fraternas con casi todos los Gobiernos del planeta, y diplomáticas con todos, casi sin excepción.
Asimismo, posee el reconocimiento de sus socios comerciales tradicionales. «Ha sido notorio el hecho de que los inversores que han sido obligados a abandonar nuestro país, lo han hecho contra su voluntad, sus propios intereses, y de sus intereses nacionales».
Numerosos países reconocen que el bloqueo energético y el castigo colectivo es un hecho que está relacionado con la propia existencia de Cuba como Estado soberano, y que daña las relaciones comerciales no solo de la Isla, sino también de terceros. Por ello, aseguró, seguirá existiendo una gran influencia solidaria con la Mayor de las Antillas.
Subrayó, de igual manera, que Cuba no será derrotada, no será vencida, no se rendirá y defenderá su independencia, su soberanía, su integridad territorial, como una manera de defender la independencia y la soberanía de todos los Estados del planeta hasta las últimas consecuencias.

