La solidaridad y los nuevos desafíos
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Las actuales condiciones que vive Cuba, marcadas por el recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero del Gobierno de Estados Unidos, las sanciones secundarias y órdenes ejecutivas de la Administración estadounidense y la permanencia de Cuba en la unilateral y espuria lista de Estados supuestamente patrocinadores del terrorismo, imponen obstáculos adicionales a la vida económica y social del país y repercuten en la actividad sindical.
Ante esa realidad, las relaciones internacionales que practicamos no se limitan al intercambio institucional, sino que comprenden una labor permanente de información, intercambio y movilización de la solidaridad internacional, especialmente entre centrales sindicales, federaciones, organizaciones y movimientos sociales.
Uno de los principales retos consiste en llevar esta labor a todos los niveles de dirección. Cada sindicato, asociación, organismos de dirección en territorios y organizaciones sindicales de base, deben comprender que esta temática también forma parte de la defensa cotidiana de los derechos de los trabajadores cubanos.
El intercambio de ideas, maneras de hacer, proyectos y la cooperación requiere fortalecer los vínculos con organizaciones sindicales de diferentes regiones del mundo, identificar intereses comunes y construir alianzas basadas en el respeto mutuo y la solidaridad.
La CTC cuenta hoy con más de 150 organizaciones sindicales amigas, que expresan su respaldo mediante declaraciones, mociones, publicaciones, movilizaciones, recogidas de firmas en apoyo a nuestra causa, donaciones y proyectos valorados en millones de pesos, pero más importante en valores e impactos humanos en nuestros colectivos laborales y en nuestro pueblo.
Estas contribuciones proceden de naciones como Reino Unido, Francia, Vietnam, China, Italia, España, Bélgica, Noruega, Canadá, Grecia, Dominicana y México, entre otros, y se destinan a sectores sensibles como la salud, la educación y la alimentación. Asimismo, aportan apoyo económico y material para ayudar al cambio de la matriz energética del país y la producción de alimentos.
También resulta imprescindible aprovechar las nuevas tecnologías y las redes digitales para comunicar con mayor eficacia la realidad del movimiento sindical cubano, los desafíos y sus experiencias, lo cual contrarresta campañas de desinformación y facilita el contacto directo con trabajadores de otros países.
La formación de cuadros y dirigentes sindicales de naciones hermanas constituye otro desafío. Conocer los principales escenarios laborales y políticos internacionales, sus retos y experiencias, desarrollar capacidades de comunicación y dominar herramientas digitales permite una representación más efectiva de los intereses de los trabajadores.
En circunstancias excepcionales, la unidad y la solidaridad adquieren un valor aún mayor. La CTC, sus sindicatos y la Anir tienen ante sí la responsabilidad de convertir cada vínculo internacional en una oportunidad para defender a Cuba y a sus trabajadores, así como también para aprender y encontrar soluciones compartidas frente a problemas que afectan a la clase trabajadora a escala mundial. Urge globalizar y fortalecer la solidaridad y enfrentar el avance del fascismo.
El reto es grande: hacer de las relaciones internacionales una tarea de todos, desde la dirección nacional hasta cada organización sindical de base. Ampliar alianzas y comunicar mejor serán claves para enfrentar los desafíos del presente y contribuir a construir un futuro con mayor justicia social y dignidad para los trabajadores.
*Miembro del Secretariado Nacional de la CTC, al frente de la Esfera de Relaciones Internacionales

