La vigencia del pensamiento económico del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz fue abordado también este miércoles en el 1er. Coloquio Internacional Fidel: legado y futuro. Fue el miembro del Buró Político Manuel Marrero Cruz, primer ministro, quien recordó en el panel Fidel y la economía mundial, la impronta del Líder Histórico de la Revolución en la construcción socialista.
«Constituye un orgullo y una inmensa satisfacción poder contar con la presencia de tantos amigos de Cuba que, aún en las difíciles circunstancias que vive el país, no han escatimado esfuerzo para venir a patentizarnos su solidaridad y acompañamiento, a propósito de celebrar el centenario de Fidel», comentó.
De igual forma, aseguró, vivimos un momento histórico de crisis multidimensional. Y en el caso de Cuba, aseveró, «lo que está pasando en nuestro país es genocidio». Lo que vive nuestro pueblo, refirió, puede pasar también mañana con otro país.
«Nosotros, todos los pueblos, tenemos que unirnos, tenemos que prepararnos para poder enfrentar esas amenazas, esa situación tan compleja que vive el país», les dijo a los delegados nacionales e internacionales presentes en el panel.
A ellos les reiteró que solo la unidad será la que permitirá prepararnos y seguir adelante. La economía mundial, dijo luego, enfrenta grandes retos. El primero, geopolítico, marcado por fuertes enfrentamientos, no solo militar, sino también en el ámbito económico y social.
En segundo lugar, los niveles de deuda de los países, aquí ya se habló por los paneles. Y el crecimiento sostenible de la inflación que pone en situación de desventaja a los que menos tienen, añadió.
Fidel, aseveró, nos alertó de muchos de los fenómenos que hoy vemos, como el de la deuda externa. Nos dijo que debíamos prepararnos para enfrentar el desafío que nos imponen las nuevas tecnologías, retos en el orden ético, en el orden laboral, salarial, financiero y de la concentración de riquezas.
Como buen estratega, añadió, Fidel supo leer las tendencias del capitalismo global. En este confuso escenario mundial, Cuba ha vivido cada una de las crisis globales que las ha atravesado, pero con la característica de que es bajo un particular bloqueo recrudecido del Gobierno de Estados Unidos, mencionó.
Resaltó que la agresión imperialista ha escalado progresivamente y de modo brutal, al producirse una combinación de medidas coercitivas que no tienen antecedentes en la historia. Nos excluyen del sistema financiero internacional, no podemos acceder al Banco Mundial ni a ningún lugar a pedir un crédito. Ahora mismo, añadió, nos han cortado el acceso a combustibles. «Desde los primeros días de diciembre hasta la fecha, más de siete meses, solamente un barco ha entrado con combustible procedente de Rusia».
Además, agregó, nos han privado de todas las fuentes de ingresos en divisa, lo que lógicamente ha incidido de manera significativa en el deterioro y la inestabilidad de la infraestructura energética, el transporte, el abasto de agua, la falta de medicamentos, la escasez de alimentos y, con ello, en la calidad y condiciones de vida de nuestro heroico pueblo. «Esta situación impacta de manera particularmente negativa en nuestros niños y los adultos mayores», comentó.
La agresividad de la política de asfixia desplegada deja su secuela criminal en el comportamiento de la tasa de mortalidad infantil, indicador en el que Cuba era un referente, ya que pudimos alcanzar un cuatro por ciento por cada mil nacidos vivos. Sin embargo, con las limitaciones actuales se ha deteriorado sostenidamente este indicador, significó.
Sin dudas, acotó, se viven tiempos difíciles y en este sentido es importante hacer cosas diferentes. «Los tiempos han cambiado y tenemos que cambiar nosotros», apuntó.
«Fidel nos enseñó que el socialismo cubano no puede ser una teoría rígida, sino una práctica constante de adaptación a los retos de la economía mundial. Su legado es un método, leer la realidad global con lucidez, identificar sus mecanismos de presión y diseñar respuestas, garantizando el rumbo socialista y la preservación de la soberanía y la justicia social», aclaró.
Desde el año 2024, refirió, nuestro Gobierno conduce un programa económico y social alineado con la estrategia de desarrollo del país, que define la planificación e implementación de lo que vamos a hacer, cómo y cuándo para reimpulsar la economía del país.
«Para su implementación se han aprobado medidas tomando como referencia las propuestas realizadas por nuestro pueblo en el proceso de consulta popular, donde participaron cerca de dos millones de personas, así como los aportes que dieron nuestros académicos, nuestros economistas, opiniones incluso diferentes que enriquecieron este proceso.
Fue el punto de partida del que nació el diseño de las 176 transformaciones económicas y sociales aprobadas recientemente en la Asamblea Nacional del Poder Popular. Dichas transformaciones, agregó, responden a las condiciones objetivas de la economía cubana y a la dinámica sociodemográfica del país, al tiempo que complementan el Programa Económico y Social del Gobierno.
En esencia, las transformaciones económicas y sociales son una expresión del enfoque de Fidel referido a actualizar el modelo económico socialista cubano sin renunciar a sus principios para desarrollar el país, en un contexto internacional hostil y cambiante, dijo.
«Hoy me detengo también para intentar responder la pregunta que muchas veces nos hacemos: ¿Qué haría Fidel si estuviera hoy con nosotros? La generación de dirigentes que nos encontramos hoy de paso conduciendo el destino de esta Revolución nos basamos día a día en su ejemplo. En el ejemplo de esos líderes históricos, el de Fidel, el de Raúl. En cada accionar, en cada actuar, tenemos la ventaja, el privilegio de tener a Raúl con nosotros, al cual consultamos, el cual nos aconseja y nos critica.
«Estamos convencidos de que Fidel hubiese hecho cosas diferentes. No un poco más de lo mismo, teniendo en cuenta que son tiempos diferentes. Y yo voy a compartir con ustedes algo que él dijo en uno de los momentos difíciles que tuvo la Patria, conocido como Período Especial, cuando advirtió que el mundo multipolar nos obliga a hacer lo que de otra forma no habríamos hecho nunca».
De ahí Fidel condujo un profundo proceso en ese momento de transformación, recordó. Nosotros ahora estudiamos las experiencias de China, de sus reformas, las de Vietnam, pero Cuba no es China ni Vietnam, reconoció. Por tanto, nuestras transformaciones son ciento por ciento cubanas. Son realizadas con total soberanía.
Pero nosotros lo que sí no vamos a cambiar son nuestras raíces, los cimientos fundacionales de esta Revolución de justicia social, apuntó. Con las 176 transformaciones se busca reforzar la concepción del sistema empresarial cubano, con todos los actores, para alcanzar una mayor autonomía en la gestión. Hemos destrabado, hemos eliminado cualquier cosa que la empresa tenga que conducirse y depender de decisiones superiores, añadió.
«Aquí cada cosa que se hizo tuvo su justificación y la necesidad de aplicarla en su momento. Pero vivimos un momento diferente y tenemos que hacer, precisamente, cosas diferentes bajo la guía siempre de Fidel», aseguró.

