Granma 2.0: «la solidaridad no se bloquea»
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Este martes, atracó en el puerto de La Habana el barco atunero «Maguro», con más de 30 toneladas de ayuda solidaria.
La embarcación, insignia del Convoy de Solidaridad «Nuestra América», fue bautizada por sus propios tripulantes como Granma 2.0, en honor a los expedicionarios del yate que hace 70 años desembarcara también desde México, bajo la premisa de ser «libres o mártires».
Con el augurio de condiciones climáticas similares a las de ese entonces, Granma 2.0 zarpó del puerto de Progreso, en Yucatán, el pasado 20 de marzo. Y, debido a «roturas» en el sistema eléctrico, un viaje que debió concluir al día siguiente, acaparó cuatro noches y cinco días.
En esa incertidumbre, Aleksa Vulovic, a bordo de la nave, decía: «Mañana llegamos» y, si mañana no llegaban, se lo volvía a repetir.
Son 32 los «expedicionarios». Un número con demasiado simbolismo, un número del alma. Luchan contra un monstruo; por eso trajeron consigo no sé cuántas cajas de alimentos, medicinas, productos de higiene personal y más de 70 paneles solares que serán destinados a instituciones de Salud cubanas.
Al llegar, el activista brasileño Thiago Ávila dijo: «Mucho más que ustedes agradecer a nosotros, nosotros y todos los pueblos libres del mundo hemos de agradecer a Cuba. Antes de salir nuestro buque desde México, decíamos: “este es un acto de retribución histórica porque Cuba es el país y el pueblo más solidario de todo el planeta”».
«Es el país que envío brigadas médicas a todos los rincones del mundo; el país cuyos médicos fueron los primeros en ir a combatir el ébola en África, el COVID en Italia; el país que fue a apoyar cuando ocurrió el terremoto en Haití, o en Chile; el país que trató 26 000 niños del desastre nuclear en Chernóbil; el país que apoyó luchas de liberación por todo el sur global; el país que envió miles de personas a luchar en África contra las tropas del apartheid… Entonces, el mundo debe mucho a Cuba y ahora es el momento de retribuir esa solidaridad».
Daniel Herbert, otro de los tripulantes de la nave atunera, declaró a Granma que los Estados Unidos ejercen una «fuerte propaganda política» en su país –Australia– para desacreditar al gobierno cubano y generar líneas de percepción que se adapten a sus intereses ideológicos, los cuales van en contra de cualquier precepto de la Revolución.
«No tenemos gran diversidad de medios y algunos son de propietarios estadounidenses, por eso escuchamos el mismo mensaje cada día sobre Cuba. Solo se tiene que viajar fuera de nuestra isla para ver que no es el caso. Yo he viajado a muchos otros países y es obvio que esos mensajes son fabricados de nada. No tienen la razón»– añadió.
En Granma 2.0 vinieron personas de unas 11 naciones, con el objetivo de aliviar la crisis que vive Cuba hoy, inmersa en un escenario internacional cargado de manipulación, desequilibrio, y lobos que ya ni siquiera se toman el trabajo de disfrazarse de ovejas.
Por esos laberintos anda el mundo, intentando hallar salidas. «Seguro que es difícil la tarea de derrotar al sistema más cruel, más peligroso y más destructivo del mundo, pero –como concluyó Thiago– lograremos hacerlo porque lo que ese bote demuestra es que la solidaridad no se bloquea. Los pueblos libres del mundo tienen mucha más fuerza que cualquier imperio».

