En la producción de alimentos, convertir el desafío en oportunidad
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Al genio de Albert Einstein, científico alemán mundialmente conocido por el desarrollo de la Teoría de la Relatividad, debe la humanidad algunas ideas que muy bien pudieran aplicarse al actual contexto que vive nuestro país, de cerco económico reforzado por parte del imperio del norte.
Él decía que la crisis era necesaria para que la humanidad avanzara, y que solo en momentos de crisis, surgían las grandes ideas. «No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura», expresó el reconocido científico, y creo que no le faltó razón.
Durante muchos años hemos contemplado, de manera pasiva, como se han derrochado recursos humanos y materiales en la mayoría de los sectores, como si este fuera un país rico o se desenvolviera en un contexto normal, y no acosado por una política de asfixia, que ha impedido nuestro desarrollo de manera normal.
Pero como solían decían los abuelos, nunca es tarde para empezar, por todas partes han comenzado a aparecer soluciones e iniciativas, que demuestran el potencial existente en la nación para resistir el embate imperial, e incluso, para crecer en medio de la tormenta. Tal es el caso de la industria alimentaria, obligada a reinventarse, una y otra vez, para garantizar las provisiones que necesita el pueblo.
Así por ejemplo, la Empresa Láctea de Villa Clara, que consumía a diario hasta el mes de diciembre del pasado año, 2200 litros de diésel en el acopio de la leche, resolvió tal derroche con una simple medida: el tiro directo del líquido a las bodegas de todos los municipios, excepto Santa Clara, lo que ha permitido realizar el trabajo con solo 259 litros de combustible.
Pero eso no es todo. Según la explicación brindada por el ingeniero Gilberto León Gonzalez, director de transporte y energía de la referida entidad, hoy toda la pasteurización de la leche procesada en el lácteo de Santa Clara, es realizada con energía solar fotovoltaica, a partir de la instalación allí de 400 paneles solares en los techos de sus instalaciones.
Gracias a esa inversión inicial, en 2025 lograron ahorrarle al país 47 toneladas de diésel, además de dejar de emitir a la atmosfera unas 131 toneladas de dióxido de carbono, sustancia, que como se conoce, tiene un efecto nocivo para la vida en el planeta.
«El propósito es continuar creciendo, y completar este año los 1364 paneles, lo que garantizaría el 10 % de la energía que se consume en el complejo para responder a sus múltiples producciones», asegura el especialista, quien menciona también, la cocción de los alimentos de los trabajadores, utilizando solo leña o carbón.
Y como en el lácteo villaclareño se piensa en grande, ya trabajan en la adquisición de 18 triciclos eléctricos para satisfacer la trasportación de toda la leche que se mueva en Santa Clara, dejando los camiones solo para mover el líquido que queda en los municipios, luego del cruzamiento con las bodegas, lo que también significará un extraordinario ahorro.
Otro proyecto en mente, es la colocación de paneles solares en los 308 termos con que cuenta la provincia, un proyecto que se emprende, de conjunto con la delegación de la agricultura del territorio, y que traerá múltiples beneficios, acota Gilberto León.
De igual manera, resulta novedosa la idea que ya se materializa, de utilizar el sobrante de vapor del mayor complejo lácteo de la provincia, para producir helados en la fábrica destinada a ese fin y en el Coopelia de Santa Clara, a lo cual se une la inversión realizada en el lácteo de Sagua la Grande, mediante la cual se cambió del diésel para el Fuel Oil en la pasteurización de la leche.
EL SOL NO SE PUEDE BLOQUEAR
Triste se puso la familia de Teresa Alfaro, cuando escuchó el comentario de un vecino, que decía que la fábrica «La Purísima», perteneciente a la Empresa Filial «Los Atrevidos», de Santa Clara, dejaría de producir la mayonesa y el aderezo que tanto le resuelven para garantizar la merienda de sus dos niños.
«Viejo, me dijeron en la tienda que debido a la contingencia energética, La Purísima va a parar sus máquinas. Que nos hacemos ahora, con lo caro que esta todo por ahí», le dijo a Arturo, su esposo. Pero con lo que no contaba la atribulada mujer, era con el ingenio de los cubanos, que ni aún, en las peores circunstancias, como dice el argot popular «no se la dejan arrancar»
Para resolver esa situación, allí ya se han montado el 60 % de los paneles solares fotovoltaicos que lleva la inversión, con lo cual garantizan la elaboración de sus productos tradicionales, que tan alta demanda tienen entre la población, por su buen precio y excelente calidad.
De acuerdo a la explicación de Gustavo Benítez Fumero, director de la empresa y coordinador del sector de la Industria Alimentaria y la Pesca en el territorio, gracias a la energía solar, allí se podrá llegar a elaborar casi todas las producciones, a un ritmo de entre cinco y diez toneladas diarias, en dependencia de la materia prima disponible. «Esta es la primera gran inversión para el cambio de la matriz energética en el sector, a la que seguirán otras en la fábrica «Los Atrevidos», de Remedios y en el resto de los establecimientos pertenecientes al Ministerio de la Industria Alimentaria de la provincia», reconoció el directivo, quien añadió, que en el caso de la fábrica «Reinado», de San Diego del Valle, se nutre del parque solar fotovoltaico instalado en el poblado de las Casimbas.
Otra instancia que se ha sumado a la iniciativa, ha sido la UEB Matadero «Chichi Padrón», de Santa Clara, centro alto consumidor de electricidad, y que ya labora en la colocación de 272 paneles solares, que van a aportar unos 300 kilowatts, con lo cual se favorecerá el ahorro de electricidad.
Otoniel González Ruiz, director de la entidad, asegura que a mediados de marzo debe concluir la inversión en su totalidad, con lo cual podrán realizar todas sus labores utilizando esa fuente de energía, entre las cuales mencionó, el sacrificio de las reses, la elaboración de picadillos, hamburguesas y el resto de las producciones que van a parar al consumo social y a otros destinos.
Adicionalmente, se ha sustituido la transportación de los trabajadores, que hasta hace muy poco tiempo se movían en un ómnibus, por un triciclo eléctrico, otra medida muy bien pensaba que tributa al ahorro de combustible, expresa el director del matadero «Chichi Padrón».
Punto y aparte para la experiencia de la Ronera Central «Agustín Rodríguez Mena», de Santo Domingo, entidad que desde el año 2016, aprovecha las características de los techos de la fábrica para instalar allí un total de 2 752 paneles, capaces de generar la energía que necesitan, e incluso, aportar al Sistema Eléctrico Nacional.
Nada, que como dijo Einstein, «quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar 'superado'». Eso están haciendo los directivos y trabajadores de la industria alimentaria villaclareña, enfrentando los retos actuales y demostrando que no hay metas imposibles de vencer.

