En las voces del mundo, el respaldo a la Isla
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La certeza de que no es Cuba una amenaza para la seguridad nacional y la política exterior de EE. UU. es harto reconocida por voces que, desde distintas partes del mundo, se levantaron este fin de semana –y hasta el cierre de esta edición– para condenar la agresión imperialista que se cierne sobre la Mayor de las Antillas.
El Partido Comunista de Estados Unidos (CPUSA) denunció la política como un acto de chantaje imperialista y exigió su inmediata revocación, así como el levantamiento total del bloqueo y la exclusión de Cuba de la lista de países supuestamente patrocinadores del terrorismo.
Bajo la consigna de «Manos fuera de Cuba y de América Latina», Democratic Socialists of America (DSA) expresó, a través de una publicación en x, que la Orden Ejecutiva no es una medida de seguridad nacional, sino una forma de terrorismo económico destinada a profundizar una crisis humanitaria creada por el propio bloqueo estadounidense.
Representantes políticos de la nación norteña también expresaron desacuerdo con las acciones de su Gobierno. Rashida Tlaib, representante demócrata de Michigan, calificó la orden ejecutiva como un acto de crueldad extrema: «Esta orden ejecutiva matará a innumerables cubanos inocentes. Estoy horrorizada por el intento de la administración Trump de estrangular a todo un pueblo. Hogares, escuelas y hospitales sin electricidad. Niños sin comida ni medicinas. Cuba no representa una amenaza para Estados Unidos. Esto es pura crueldad».
En la misma línea, la congresista demócrata de Nueva York, Nydia Velázquez, denunció que esta política equivale a una guerra económica diseñada para provocar hambre y sufrimiento: «Los más vulnerables serán los que más sufran. Esta política es inconcebible».
Por su parte, el representante Chuy García (demócrata por Ilinois) recordó que esa política genocida se ha mantenido por más de seis décadas con el objetivo de provocar desesperación social.
Para el expresidente y exsecretario general del Consejo Nacional de Iglesias de Cristo en Estados Unidos, Jim Winkler, «el bloqueo petrolero de Trump, al igual que todo el bloqueo estadounidense de más de 60 años, es innecesario e inmoral».
El movimiento de solidaridad estadounidense Pastores por la Paz reconoció, mediante un comunicado en la red social Facebook, que: «Durante décadas, el bloqueo de EE. UU. ha sido el principal arquitecto de las dificultades económicas de Cuba, un hecho condenado abrumadoramente por la comunidad internacional año tras año. Sin embargo, la resistencia de Cuba es una lección de dignidad». Y señaló que «a medida que la administración Trump intensifica la guerra, nosotros, el pueblo de Estados Unidos, debemos intensificar nuestra solidaridad».
Por su parte, el Papa León XIV mostró su preocupación por la situación actual entre Estados Unidos y Cuba, a la par que llamó a evitar toda acción que pueda aumentar el sufrimiento del pueblo cubano.
La organización estadounidense Brigada Antonio Maceo rechazó y condenó las «ilegales y crueles medidas contra la venta de petróleo a Cuba con la intención de ahogarla por parte del Gobierno de EE. UU. dirigido por el monstruo de Donald Trump y asistido por el corrupto y criminal de Marco Rubio».
FIRME SOLIDARIDAD
«Estamos buscando todas las vías diplomáticas para poder enviar combustible al pueblo cubano, porque ese no es un asunto de los gobiernos, sino de apoyo para evitar una crisis humanitaria en Cuba y, mientras tanto, pues vamos a enviar alimentos y otras ayudas», afirmó la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum.
Activistas, parlamentarios y representantes de partidos políticos de México también se han pronunciado en los últimos días en respaldo a la nación caribeña. En ese sentido, el partido político mexicano Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), en conferencia de prensa, expresó que su Gobierno desde hace décadas ha tenido contratos de comercio petrolero con Cuba, y que seguirá brindando su solidaridad a la Isla.
Desde Sudamérica también se ha escuchado la condena a la brutal medida imperialista. El Foro de São Paulo expresó, mediante un comunicado, su enérgico rechazo a la gestión de Donald Trump por someter al Gobierno y pueblo cubanos, cuya lucha antimperialista es un ejemplo para toda América. El Foro denunció que «el gobierno de Trump retoma políticas de interferencia en elecciones y utiliza medios militares para garantizar que EE. UU. mantenga su supremacía económica sobre América Latina y el Caribe, y pretende reeditar la doctrina Monroe, la política del garrote y la visión que considera a toda la región como su patio trasero (…). El Foro de São Paulo sigue firme con Cuba, su pueblo y su Gobierno, ahora y siempre, en nuestra lucha común por una América Latina y el Caribe libres y soberanos».
La Central Unitaria de Trabajadores de Colombia (CUT) condenó el asedio del Gobierno estadounidense contra el pueblo cubano. «La Isla caribeña no es ninguna amenaza para Estados Unidos ni para la región, y menos para el mundo».
El Partido Comunista de Brasil emitió una nota de solidaridad con Cuba, en la que señaló que se trata de un nuevo capítulo de la política imperialista de castigo colectivo y genocidio económico, dirigida a asfixiar la economía cubana, profundizar las dificultades de la población y crear condiciones artificiales de desestabilización política.
Asimismo, el Centro Brasileño de Amistad con los Pueblos y Lucha por La Paz respaldó a la Mayor de las Antillas, y aseveró que «esta iniciativa hostil no es un hecho aislado. Se ve agravada por las declaraciones públicas del Presidente de Estados Unidos y del jefe del Departamento de Estado, quienes han afirmado abiertamente su intención de derrocar al Gobierno cubano lo antes posible. Estas posturas revelan una política de agresión continua, que combina coerción económica, presión diplomática y amenazas políticas, en flagrante desprecio por los principios más básicos del derecho internacional».
Por su parte, el Partido de los Trabajadores de Brasil divulgó un mensaje de respaldo en defensa de la soberanía del pueblo cubano, al cual el bloqueo le impide desenvolverse «libre y plenamente».
De su lado, el expresidente colombiano, Ernesto Samper Pizano, expresó, en X, que esta «operación (…) se parece mucho a la bota policial que mató a George Floyd hace unos años». Y aseguró que «Trump no es tan eterno como la resistencia cubana al bloqueo».
En un comunicado, el Partido Socialista de Perú (PSP) remarcó: «A pesar de que el portavoz del Departamento de Estado, Matthew Miller, ha declarado cínicamente que “los ataques y amenazas contra instalaciones diplomáticas son inaceptables”, los socialistas peruanos sostenemos que Estados Unidos tiene una larga historia de ataques terroristas y de otro tipo contra Cuba heroica».
El Partido Comunista del Perú-Patria Roja (PC-PR), en una declaración pública firmada por su presidente, Alberto Moreno, y su secretario general, Manuel Guerra, señaló que la imposición de altos aranceles a las importaciones procedentes de países que vendan combustible a la Isla viola el Derecho Internacional.
La Asociación Americana de Juristas (AAJ) subrayó, a través de un comunicado oficial, que «el bloqueo impuesto contra Cuba lleva ya 67 años y la Orden Ejecutiva es una escalada para intensificar el sufrimiento del pueblo cubano e imponer una agenda imperial y colonialista».
De igual forma, exigió el respeto a la Carta de las Naciones Unidas, el cese del bloqueo económico, la devolución del territorio de la Base Naval de Guantánamo y llamó a la solidaridad de los Estados y movimientos sociales para denunciar esta nueva escalada de hostilidades.
DEL LADO DEL PUEBLO CUBANO
El Partido Comunista de Noruega (NKP) expresó, mediante un comunicado, su plena solidaridad con el pueblo y el Gobierno de Cuba ante la reciente escalada de agresión del Gobierno de Estados Unidos.
«El intento de imponer un bloqueo total al suministro de combustible de Cuba es un acto cruel e ilegal de castigo colectivo. Profundiza un asedio económico ya brutal que, durante más de 65 años, ha buscado estrangular la soberanía de Cuba, socavar su independencia e infligir sufrimiento a su pueblo», denunció el documento.
Además, condenó enérgicamente el uso de la guerra económica, las sanciones extraterritoriales y las amenazas de aranceles punitivos para obligar a otros países a cumplir con una política de bloqueo universalmente rechazada.

