Un patriota no dice adiós, sino hasta el próximo combate
- Noticias
- Un patriota no dice adiós, sino hasta el próximo combate
Un patriota no dice adiós, sino hasta el próximo combate, el de todos los días. Ese hálito, al compás de la canción que más le gustaba, A mi manera, se respiraba en el homenaje que el movimiento deportivo y toda Cuba le tributara ayer a un ícono del judo mundial, Ronaldo Veitía, quien falleciera el pasado lunes.
En nombre de su Patria, para la que no tuvo un minuto de descanso, la urna cineraria, en el coliseo de la Ciudad Deportiva, estuvo flanqueada por las ofrendas florales del líder de la Revolución Cubana, General de Ejército Raúl Castro Ruz, y del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez.
Hasta su custodia llegó la obra forjadora de su magisterio, cuando las campeonas olímpicas Idalys Ortiz y Sibelis Veranes, junto a la subtitular bajo los cinco aros, Yalennis Castillo, y otras medallistas en ese escenario y en campeonatos mundiales, rindieron su guardia de honor, con lo cual expresaban el vivo legado de su profesor, artífice de la Escuela Cubana de Judo y Héroe del Trabajo.
Sentido fue el homenaje de Díaz-Canel, al expresar, en Twitter, que «Veitía nos deja para siempre el recuerdo grato de las continuas y emotivas victorias del judo femenino cubano. Que su escuela no muera jamás».
Quien tejió con sus manos de entrenador y con su corazón de pedagogo insustituible cinco coronas olímpicas, 12 de plata y 13 de bronce y 57 preseas en campeonatos del orbe, entre ellas 16 diademas áureas, fue capaz, cuando ya las fuerzas no eran las mismas ante la demanda del equipo nacional, de construir el proyecto infantil Primaveras de judo, en su Cotorro querido. Esa, la de forjar el futuro, siempre fue su fortaleza.
Jorge Luis Broche Lorenzo, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido y jefe de su Departamento de Atención Social; Osvaldo Vento, presidente del Inder; Roberto León Richard, titular del Comité Olímpico Cubano, y Niurka González, secretaria general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, la Ciencia y el Deporte, formaron la última guardia. Después, el himno de Bayamo, a viva voz, retumbó en la Ciudad Deportiva, como si él siguiera llamando al combate.

